domingo, 7 de septiembre de 2008

Aunque sabía que estaba anunciado lluvia para ese día, ella no se había traído paraguas. Nunca le gustó usarlo. Nunca no, le dejó de gustar cuando empezó a lastimar gente con las puntas descubiertas de sus paraguas, porque siempre tenía paraguas baratos que se rompían cuando había viento. Y ella no iba a gastar en paraguas caros. Él, que, como ella, estaba por cruzar la calle y sí tenía un paraguas caro sin las puntas de metal descubiertas, la vio empapada y le dijo “Bastante feo está el día. Si querés, guardate en mí. (lluvia-semáforo todavía en verde) No es un abrazo lo que te ofrezco, ni mi paraguas. (lluvia-semáforo todavía en verde) Mi paraguas no es un abrazo, ni yo abrazo con paraguas. (lluvia-semáforo todavía en verde) Abrir un paraguas es igual de difícil que decidirse abrazar. Es más, nunca supe abrazar y quizás nunca aprenda a hacerlo. Pero de todas formas guardate en mí. Como puedas” (lluvia- semáforo empezándose a poner a favor de los que cruzan-fin del chamuyo-invitación hecha). “Bueno gracias, sí, el día está feo” dijo ella pestañas mojadas respuesta también mojada. Así que cruzaron guardados los dos en el paraguas de él. Fui curiosa hasta que miré mi reloj así que no sé como siguió. Armé una novelita hasta que me di cuenta que llegaba tarde a mi primer día de trabajo así que no sé si se despidieron una vez que llegaron a la vereda de enfrente o si ella sigue todavía guardada en él.
Cuestión, él la invitó a no mojarse debajo de su paraguas. Y yo no uso paraguas. Y no me molestaría una invitación así.

2 comentarios:

IDEALISTA dijo...

jaja
el viejo truco de dejarnos con las ganas
muy linda la historia
pero el "truco" del final supera todo
besos jenn!!

martina dijo...

no vale que sea de mentira...


te quiero nenitt, un besoton